viernes, 27 de noviembre de 2015

Y YO QUE PENSÉ...





Y yo que pensé que siempre había influído tanto el fisico,...que el BDSM sin juegos ni dolor no era tal...que al menos debías tener un ápice por mínimo que fuera de masoquismo para disfrutarlo....

Pasan los años tan deprisa que ni  me da tiempo a contar lo dias, y al echar vista atrás veo tantos recorridos, y tan erróneamente. O no?. Quizá es parte de mi aprendizaje. Del sentir que hoy me embarga y recorre todo mi cuerpo más allá de la piel traspasando el pecho.

Uno no renuncia a sus parafilias, únicamente aprende a controlarlas, a emplear el sentido común y llegado el momento si se tercia, a disfrutarlas...esa es la diferencia entre el potro desbocado de la juventud, y la paciencia de la madurez.



No niego que dejarán de gustarme los caballeros con su traje y corbata, con su porte dominante y su temple autoritario...sin duda es lo que más me pone, ..después, que sepa jugar mejor o peor, atar mejor o peor, me es algo indiferente...su mirada, sus gestos y esa manera imperante de dar una órden es lo que aún y a pesar de lo pensado hace que mi clítoris se hinche y mi coño gotee involuntariamente.

Entonces...una calla y mira hacia el suelo...mitad avergonzada mitad excitada mitad perpleja mitad extrañada...completamente anonadada . Ahí es cuando descubrí que era Sumisa.

Y sin más, no debe haber más....ni cera, ni juego, ni azotes, ni pinzas...bien sabe El lo que me gusta, y bien sabe aplicarlo cuando debe, ...y ese saber que El sabe más que yo es lo que enloquece de verdad a una esclava.

Observar, estar, sentir, vivir, pasar los dias....los años y continuar creciendo.

Y yo que pensé que sólo era dominante,  y yo que pensé que no podría ser dominada, y yo que pensé que la sumisión estaba reñida con la inteligencia y que iban de la mano con la rebeldía...



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