jueves, 7 de agosto de 2014

MÁS QUE UNA OBRA, MÁS QUE CINE DE CULTO....LA VENUS DE LAS PIELES



Porque dónde nace la esencia...es dónde mueren los sueños.
Y Dios castigó al hombre dándole a la mujer.....

Quizás elemento del diablo, instrumento de la maquiavélica venganza del Divino, puso al ser enrevesado que es capaz de sacar lo más intrínsecamente profundo y escondido de un hombre.

Mientras el personaje aparece vulgar, zafio, maleducado, grotesco, como una criatura caprichosa ...una Mozart actual donde  Saliere  que es Thomás, se debate entre la inteligencia y el propio genio. Esa lucha de no entender como es ser burdo puede convertirse en escena en el más refinado y exquisito de los placeres divinos....lucha que provoca que no pueda controlar sus instintos y secretos más ocultos hasta dejar de luchar y dar rienda suelta al esclavo que lleva dentro.

Las miles de capas y lecturas de la Venus de las pieles puede despertar y es consecuencia directa de unos personajes perfectamente modelados, dotados de una profundidad mariana en su construcción. Tanto él como ella, sobre todo ella, sufren una evolución continua durante el transcurso de la obra , ofreciendo un amplio abanico de representaciones. Quizás esa metamorfosis sin frenos ni censura es otro motivo extra que añade obstáculos al laborioso proceso de discernimiento de la película.  Entre un maremagnum de riqueza interpretativa, existe una constante que domina y homogeniza . ...el poder de la seducción...Prácticamente desde el inicio hasta el minuto noventa y seis, la tensión sexual  entre Thomás y Vanda se mantiene intacta aunque el espectador la respira....esta tensión sexual fomenta la entrada  de elementos como el deseo, e incluso , del amor entendido bajo el rol. 
 Amo-esclavo.
La Venus de las pieles 2
La sumisión prometida a través de un contrato entre Vanda y Thomas, donde ella será la dominatrix y él se convertirá en el esclavo de la imaginación de ella, siembra también otra relación paralela basada en el sometimiento del director de teatro a la actriz. El dominado seducido por la femme fatale vuelve a distorsionar la realidad de la ficción, pues el juego de dominación establecido entre el hombre y la mujer, donde la mujer siempre lleva la batuta, también queda salpicado por esa aura de difícil comprensión a ojos del espectador.
Si los protagonistas se desean o no, si todo es producto de la obra de teatro y ellos son solo actores, o si la obra es el pretexto para abrir la puerta a sus pasiones enterradas, resulta relevante pero no concluyente. La Venus de las pieles parece utilizarse como catarsis personal o incluso como una especie de redención de todos los personajes femeninos de la filmografía de Polanski, personajes que cansados de representar el Mal en sus distintas vertientes, regresan de la tumba para introducirse como espectros durante el baile entre macabro y burlón que Emmanuelle Seigner coreografía mientras el director de teatro, encarnación del director real de la película, queda amordazado observando cómo su musa se ha rebelado contra él.
La lucha interna entre querer y no querer, entre el desear pero controlar tu vida, entre debatirse entre el abandono total de cuerpo y mente, y lo que tanto nos aterra....perder el control de nuestra propia vida y voluntad de ser.

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